Viernes 24 de mayo de 2019.
1:50 pm
Adriana Elizondo
PERDIDA
Me
pregunto qué es lo que hacen las personas cuando en realidad no saben qué
hacer, cuando por más vueltas y vueltas que le den a las cosas, su mente se
queda bloqueada viendo mil y un caminos pero sin saber hacia dónde dirigir sus
pasos. Qué hacen con sus sentimientos, que sin poder definirlos en concreto,
están ahí, llegando a ser tan intensos que incluso se pueden sentir físicamente
y es tanto el dolor interno que se exterioriza haciéndolos temblar, sentir
escalofríos, llorar…
Cómo
le hacen para seguir con sus vidas delante de los demás, tratando que nadie les
pregunte como se encuentran o qué les pasa, porque a la mínima pregunta que
tenga que ver con su estado emocional, hace que se quiebre esa fachada, esa
máscara de que todo va bien, cuando en realidad, todo va mal.
Miro
a la gente a mi alrededor y me pregunto si en realidad son felices, o como yo usan
un antifaz para no mostrar su verdadera naturaleza, su auténtica realidad. Sin embargo
estoy tan ensimismada con mis propios sentimientos que después de preguntarme
si son felices me digo a misma, “¿Por qué no lo eres tú?”.
Lo
extraño, pero ya no como otras veces que se ha ido, no como otras veces en las
que me deja sola, en las que me abandona sin una aparente razón. Ahora lo
extraño con sentimientos encontrados, nostalgia con lástima, melancolía con
hastío. Me duele que se haya ido de pronto, sin saber si lo espero o me marcho,
pero ese dolor está acompañado con un hartazgo de ser siempre yo la que recibe
los golpes duros de esta relación.
Ya
no puedo más… pero no sé en realidad que es lo que no puedo, si seguir en una
relación en la que no me valoran, no me respetan, no me quieren o seguir sin
tener una sola noticia suya, cómo se encuentra, por qué ha dejado de hablarme
tan de repente. Ya no sé si quiero que vuelva el mismo hombre que se fue o que
regrese transformado en una nueva persona. No sé si mantener viva la esperanza
de que, después de ocho años, algún día va a cambiar y tratarme como me merezco
y sobre todo quererme como lo he deseado o si bajar las manos y rendirme porque
no soy la persona a la que va a entregar la mejor versión de él.
Pasan
los días, y cada uno pasa tan lentamente que siento que han pasado años cuando
en realidad solo han pasado algunos días. Me siento perdida, desatendida,
abandonada e indefensa. Temerosa, sin saber qué hacer, qué pensar, a dónde ir…
sin saber si sigo o me detengo. ¿Qué se hace en estos casos?